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“La participación infantil es el eje fundamental para acceder a todos los derechos”

por codeni

Hoy inicia la semana de la niñez y la adolescencia en Nicaragua, una ocasión especial para conmemorar, reflexionar y actuar en favor de los derechos de las niñas, niños y adolescentes quienes día a día se ven amenazados en su supervivencia y desarrollo producto de la violencia intrafamiliar, el trabajo infantil, el abuso sexual infantil, el embarazo adolescente y la maternidad impuesta, los feminicidios y más recientemente la pandemia del coronavirus. Conversamos con Reina Isabel Velázquez, experta en temas de niñez y adolescencia, para hablar sobre la importancia de la participación infantil para su desarrollo y el goce de sus derechos, cómo se propicia desde diferentes aristas y cuál debe ser el rol del Estado, las organizaciones sociales, las comunidades, familias y las propias niñas, niños y adolescentes.

 

  • Nicaragua ratificó la CDN en 1990 ¿qué implicó para el país y para los derechos de las NNA nicaragüenses?

Cuando se ratificó la Convención, uno de los compromisos del Estado fue armonizar sus marcos jurídicos y políticos. Las organizaciones no gubernamentales, consideramos la Convención como una herramienta para la protección, educación de funcionarios, de las propias niñas y niños, familias y comunidades sobre la existencia de los derechos humanos en general y de los derechos de la niñez en particular. Otro paso fue formulación de propuestas e incidencia política para que existiera el Código de la Niñez y la Adolescencia a través de un proceso participativo.  La formulación y aprobación de ambos instrumentos implicaron un tránsito cultural, de hablar de situación irregular a hablar de protección integral y de derechos humanos.

  • ¿Cómo fue esta transición cultural en la sociedad nicaragüense de ese cambio de enfoque de la situación irregular a protección integral?

Lo primero es que iniciamos hablar de derechos de la niñez; que las propias niñas, niños, los textos, en los discursos de los funcionarios hablan de derechos de NNA. Creo que la Convención facilitó a la sociedad que venía de un período de guerra hablara de derechos humanos, que exista una noción de derechos en la ciudadanía.  Lo otro es que los niños deben ser escuchados, que tienen su voz, es uno de los núcleos más duros de transformar, pero que de alguna manera lo logramos…  En este momento que vivimos donde se aboga por el diálogo, no tomar las armas, que se reprueba el uso excesivo de fuerza por policías o del Estado mismo, demuestra que todo el discurso está tejido alrededor de derechos.

  • ¿Cuál debe ser es rol de las niñas y niños en la sociedad?

 Para que la niñez y la adolescencia asuman un rol en la implementación de sus derechos implicaría que exista un entorno favorable para su opinión, para su escucha, no es solo que la niñez tenga que hacerlo, las personas adultas tenemos que crear un entorno educativo favorable para que su voz se escuche. El rol central de la niñez es hablar, decir cómo se sienten   y cómo viven sus derechos, proponer, informarse y monitorear en sus vidas personales, con sus amigos como se implementan sus Derechos y establecer diálogos  intergeneracionalescon los adultos.

Reina Isabel Velásquez, Especialista en Niñez y Adolescencia.

  • Pero ¿cómo podemos facilitar este derecho? ¿Cómo se logra la participación de la niñez y adolescencia?

 La participación se debe dar de acuerdo al nivel de desarrollo que los niños tengan. Se empieza con la opinión e información. Contestando las preguntas en nuestras casas, dejándoles optar, que puedan decidir, porque la capacidad de tomar decisiones es educable y ese es el eje fundamental de la participación. En las escuelas deben propiciarse espacios para que los niños se organicen e incidan en la manera cómo se hace la educación y se lleva la escuela. En las comunidades no solo los adultos deben organizarse para el bienestar de su localidad, se deben propiciar espacios para que las niñas, niños y adolescentes puedan dialogar sobre el estado de sus comunidades, los riesgos que viven, las propuestas que quieren hacer. También propiciar que observen y puedan demandar rendición de cuenta, que haya espacios para que se expresen, se escuchen, se informen, analicen situaciones y puedan decidir, porque de esa manera estamos educando ciudadanía.

  • ¿Nuestra sociedad está preparada para escuchar a las niñas, niños y adolescentes?

 Está comenzando a ser practicado, pero madres y padres necesitamos mucha más voluntad y disposición para escucharles. En las escuelas los maestros tienen que abrir más espacios para escuchar a las niñas y los niños y creo que obviamente al gobierno y funcionarios les hace falta la capacidad de escuchar a las niñas y niños según su nivel de desarrollo. Nos falta preparación, pero hay suficientes buenas prácticas que nos dicen que la participación es lo que va a dar una ciudadanía activa. 

«Si el Estado de Nicaragua pusiera en su centro los derechos de la Niñez y la adolescencia estaría poniendo en el centro el desarrollo del país».

 

  • ¿Cómo las familias pueden propiciar la participación infantil?

 Cuando asumimos el compromiso de respetar la integridad de las Niñas, Niños y adolescentes, dejemos la humillación, los insultos y la violencia. También, hay que aprender a preguntarles cómo sienten, qué piensan de los asuntos cotidianos y reconocer que tienen capacidades que no son las mismas del adulto. Debemos sobrellevar, aceptar y respetar las diferentes percepciones y propuestas que nos hagan, negociar con ellas y ellos, dejarlos decidir en lo que puedan, no nos quita nada dejarlos decidir sobre sus colores, sus zapatos, sobre sus amigos, por ejemplo.

 

 

«un niño o niña en primer lugar necesita que lo consideres una persona, un ciudadano, un portador de derechos que no pueden ser violentados».

  • ¿Y el Estado?

 El Estado debería propiciar la existencia de políticas de protección integral con su debido presupuesto.  A la par debe constituir espacios donde coincidan las diferentes voces de la sociedad civil, de los funcionarios del Estado, para que podamos tener una articulación conjunta y constituir espacios de diálogo con las niñas y los niños, desde los gobiernos municipales, hasta espacios de diálogo con las autoridades nacionales…Tenemos que poner a funcionar lo que está definido en el Código de la Niñez y la Adolescencia, mayor presupuesto y mayores cuotas de participación, tanto de adultos y de las niñas y niños.

  • En contexto como el nuestro, en el ámbito social y político ¿no resultaría peligroso que las NNA se involucren en espacios de demanda de derechos?

Tenemos una situación de riesgo para todas las personas, particularmente para las niñas y niños, pero eso no puede coartar su desarrollo; por lo que a las personas adultas nos toca establecer algunos factores protectores, sin detrimento de su Derecho a expresarse, proponer y demandar. En cada situación tenemos que buscar que participen, esto nos va a anclar a la realidad presente y es lo que nos permite poder potenciar para construir otro país con futuro, porque si esta generación es educada para el silencio, entonces tampoco va a ser una generación que va a construir. Cuando somos adultos nos piden que seamos ciudadanos productivos y propositivos, pero si no lo comenzamos a hacer desde la niñez no lo vamos a poder hacer. La participación es el eje fundamental para acceder a todos los derechos y debemos fomentar   la capacidad de pedir rendición de cuenta, de monitorear el cumplimiento de derechos.

  • ¿Cuál debería ser el rol de las organizaciones sociales en materia de promoción de los derechos y formación de NNA?

Uno de los roles fundamentales de las OSC debe ser diseminar el enfoque de derechos, los derechos, su significado y sus implicaciones personales, familiares, comunitarias y como país…  el rol fundamental es la observancia y defensoría de los derechos y la presentación de propuestas al Estado sobre cómo podemos solucionar esos déficits en el cumplimiento de los derechos. Las organizaciones sociales somos acompañantes de las comunidades, entonces debemos propiciar el protagonismo de las personas, particularmente de la niñez y la adolescencia.

  • ¿Cuáles son las brechas de Nicaragua en materia de participación de la niñez y adolescencia?

Hay una enorme brecha en la participación de la ciudadanía en este país. Hemos perdido espacios de articulación entre la sociedad civil y el Estado, en espacios en los que los chavalos y chavalas participaban independientemente de cualquier creencia y afiliación, en igualdad de condiciones. Con las niñas y niños, hemos perdido el espacio político en los municipios porque no podemos disentir y a las madres y padres nos da temor que los chavalos y chavalas puedan tener una opinión que disienta de lo que se supone es lo aceptable en este país. La ciudadanía nicaragüense, incluyendo a la niñez, necesitamos espacios para expresar cómo viven sus derechos, para registrar y denunciar las violaciones de derechos, para poder dialogar con los garantes y decir dónde están las prioridades.

  • ¿Hacía a dónde vamos en materia de derechos de NNA?

 Esto es como caminar con la utopía. Existen avances, tenemos el Código, políticas, metodologías diversas, buenas prácticas sistematizadas y comprobadas, entonces es continuar con mayor beligerancia la defensoría de los derechos de la niñez y la adolescencia, como sociedad civil. Como Estado garante, hacer cumplir los marcos jurídicos y políticos y la disposición de presupuestos… Si el Estado de Nicaragua pusiera en su centro los derechos de la Niñez y la adolescencia estaría poniendo en el centro el desarrollo del país.

  • ¿cuáles son las condiciones básicas que se debe garantizar a una niña o niño para que no se le vulneren sus derechos?

No podemos poner un derecho sobre otro. Pero, un niño o niña en primer lugar necesita que lo consideres una persona, un ciudadano, un portador de derechos que no pueden ser violentados, tener activados los factores protectores en su familia, en su comunidad y el Estado, necesita como una condición básica un entorno y una cultura de paz; necesita salud, educación y participación, sin perder de vista el afecto, porque propiciará parte de su desarrollo y cómo establece los vínculos con la gente y cómo va a transformar los conflictos. Siempre se debe propiciar su significado ciudadano, que pueda hablar, ser escuchado y actuar… así estaríamos construyendo una ciudadanía poderosa, protagónica de las niñas y niños y ellos mismos lucharían por sus derechos.

 

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